Foro Familiar

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Lo que significa ser cuidador/a

Todos cuidamos a alguien; sea de forma directa o indirecta, en general estamos atentos a una segunda persona: velamos por su bienestar, esperamos lo mejor para ellos y los acompañamos durante los momentos alegres y difíciles de la vida. Ser cuidador significan muchas cosas, y varía dependiendo a quien estamos cuidado: nuestra pareja, padres, hermanos, amigos, o hijos.

Cuidar a los hijos e hijas es una tarea que requiere de mucha energía y dedicación; poder establecer rutinas, horarios, dedicarles tiempo para jugar, enseñarles, entre muchas otras cosas más. Cada familia vive experiencias y rutinas particular y específica dependientes del contexto y situación en la que se encuentren, pero algo que tienen en común es que todas estas sentirán una amplia gama de emociones durante el cuidado de los niños y niñas.

Por ejemplo, las frustraciones...

Cuando nos volvemos cuidadores de nuestros hijos e hijas, debemos adaptarnos a un nuevo rol, en donde nuestras necesidades muchas veces se ven postergadas por las de nuestros niños. Esta nueva adaptación significa diversos tipos de sacrificios, tanto a nivel personal, social y económicos, y por lo mismo, cuando la experiencia de ser cuidador o cuidadora no se ajusta a nuestras expectativas, o pasamos por momentos estresantes, podemos sentirnos frustrados.

¿Qué significa "sentirnos frustrados"?

Desde el momento del embarazo, nos hacemos una idea y expectativa de cómo será la parentalidad; nos imaginamos los distintos escenarios y etapas que viviremos con nuestros hijos, al igual que las distintas experiencias que viviremos juntos. Pero hay veces en que nos encontramos con distintas sorpresas, que hacen que la realidad no se ajusta a estas expectativas que nos creamos en nuestras cabezas.

En un inicio, es difícil hacer frente y adaptarse a estos cambios y sorpresas, ya que para algunas familias esto puede significar tener que aceptar una realidad a la cual no estaban preparados, y tener que almacenar las expectativas iniciales con mucha tristeza en lugares como el corazón.

No es fácil adaptarse y aceptar esta nueva realidad. Es un proceso, es lento y gradual, es intenso y lleno de emociones. Pero para cuidar a otros, primero hay que comenzar cuidándose a sí mismo (Arón & Llanos, 2004), y esto significa reconocer y vivir nuestros propios procesos.

Debajo de mi capa de cuidador(a), soy persona.

Somos personas y las personas sienten. Las noticias, las sorpresas y las experiencias nos generan distintas emociones; felicidad, tristeza, enojo, asombro, etc. Sentir la felicidad, energía, y motivación para seguir avanzando es tan importante y necesario como sentir pena, rabia, y frustración. No son emociones malas, son emociones que incomodan, y pueden hacernos sentir paralizadas. Pero hay que recordar y tener en nuestra cabeza que cada emoción nos dice algo, y para seguir avanzando en nuestro camino, debemos escucharlas.

¿Quien no ha dicho "No tengo tiempo para sentir pena"?

Querer avanzar y mantener el ritmo en el cuidado de tu niño o niña puede ser un arma de doble filo; puede actuar como motor de impulso, que nos lleve a superar de las formas más creativas los distintos obstáculos que enfrentamos, pero también puede ser una forma de evitar lo que estamos sintiendo internamente. Evitar no quiere decir eliminar, solo se acumula lenta y gradualmente.

No es fácil reconocer y decirse a sí mismo: “Sabes que, esto me supera; siento que no puedo más; esto me genera mucha tristeza; desearía que no fuera así”. Pero poder adueñarse de nuestro propio estado emocional, de lo que nos está pasando y de las situaciones que generan esta emoción, nos re-entrega el control de nosotros mismos; nos invita a validar nuestra experiencia.

Validarnos es uno de los primeros pasos para reencontrarnos; para ser no solo cuidadores, sino también personas con múltiples emociones, sensaciones y experiencias.

 

Referencias:

Aguilar, C. E. V., Morocho, M. R., Armijos, M. A. C., & Peñaloza, W. L. P. (2018). Discapacidad y familia: Desgaste emocional. Academo, 5(1), 89-98.

García-Herreros, M. V., & Mojica, J. E. (2012). Modelo para resignificar narrativas de familias con hijos con discapacidad. Siglo Cero: Revista Española sobre Discapacidad Intelectual, 43(241), 157-157.

López Gil, M., Orueta Sánchez, R., Gómez-Caro, S., Sánchez Oropesa, A., Carmona de la Morena, J., & Alonso Moreno, F. J. (2009). El rol de Cuidador de personas dependientes y sus repercusiones sobre su Calidad de Vida y su Salud. Revista Clínica de Medicina de Familia, 2(7), 332-339.