Foro Familiar

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Regulando la conducta en la primera infancia.

Lograr que los niños y niñas obedezcan las órdenes que uno les da, puede ser una tarea difícil de cumplir. Esto no tiene que ver con que los niños y niñas sean poco voluntariosos, y quieran deliberadamente desobedecernos, sino que se debe, por un lado, a que se encuentran en búsqueda de mayor independencia personal, y por otro lado, carecen del control y regulación de su conducta.

¿Que quiere decir "regulación de conducta"? 

Todos nosotros somos capaces de lograr ciertas metas al controlar nuestras acciones: somos capaces de inhibir nuestra conducta, respetar las normas, y cumplir con las tareas que debemos hacer independiente de si nos gustan o no.

Eso si, no nacemos con esta facultad, sino que la vamos desarrollando progresivamente durante los años. Es relevante recordar, en conjunto con esta información, que los primeros años de vida de los niños y niñas son los más importantes y relevantes para el desarrollo de estas habilidades, ya que es el momento en donde se encuentran más plásticos y moldeables.

Y.. ¿cómo se puede potenciar el desarrollo del control de la conducta?

Existen distintas técnicas que se pueden aplicar, algunas de ellas son: 

  • Establecer rutinas en el día
  • Poner límites
  • Hacer un "contrato conductual"

Establecer rutinas

Los niños y niñas responden muy bien a las rutinas diarias. Si bien al inicio puede ser un poco más desafiante, en la medida en que estas se mantengan constantes, es que lograremos que los niños se adecuen y las incorporen en su vida.

El objetivo de esto es transformar ciertas actividades "no tan divertidas" en hábitos: por ejemplo, lavarse los dientes no es lo más entretenido del mundo, pero si tenemos una rutina y sabemos que si o si después de ponernos pijama nos tenemos que lavar los dientes, terminamos incorporando esta conducta como parte de nuestro día a día. 

Se pueden establecer rutinas de distintas formas: en general se recomienda hacer, por ejemplo, una planificación del día con dibujos y las horas. Los dibujos ayudan a que los niños entiendan qué es lo que se les pide en ese momento -recordemos que los niños y niñas, en la primera infancia, no saben leer-.

Lo importante es que esto se siga al pie de la letra; reforzar la consistencia de la rutina, permite que los niños también se hagan una idea muy precisa de qué esperar, y entender cuando su conducta no es acorde a la planificación.

Por ejemplo: Pedrito no quiere ponerse su pijama luego de su baño: 

Mama: Pedrito, tu sabes que después que te bañamos, te pones el pijama y te lavas los dientes. Recuerda que hacemos esto todas las noches, mira [se le muestra la planificación]; ya, vamos a ponerte el pijama, yo te ayudo! [una variante puede ser: a ver, elige qué pijama te vas a poner hoy! ¿cuál es tu favorito?]

Una recomendación que dan algunos especialistas es siempre incluir espacios afectivos; en el ejemplo anterior, la mamá le propuso ayudar a Pedrito a ponerse el pijama, incluyendo así un espacio donde ellos puedan estar juntos.

Límites

Un límite es una señal que nos indica cuando algo está bien (o es aceptado) y cuando no. Poder establecer límites le enseña a los niños y niñas a regular su conducta. Lo importante al momento de poner estas reglas es siempre ser claro: 

Es distinto decir: cuando terminas de jugar, tienes que ordenar todos tus juguetes, a decir: tienes que portarte bien.

Las frases o límites muy amplios son ambiguos, y los niños y niñas terminan muchas veces actuando distinto a como nos gustaría. Esto, por su puesto, es porque no fuimos claros en lo que queríamos o esperábamos de ellos, por lo que no es solo frustrante para nosotros cuando no se comportan como queremos, sino también para ellos por no saber cómo se debían comportar.

También es necesario entender las necesidades y conductas de los niños y niñas: sería ilógico pedirle a un niño que se quedara quieto todo el día, cuando en la primera infancia tienen mucha energía y se mueven por todos lados. Tener en consideración el criterio de realidad, aterriza las propias expectativas y las ajusta a la conducta y personalidad de nuestros niños.

¿Y si no cumple los límites y normas?

Si no cumplimos las normas, hay una sanción, pero esta sanción no tiene porque ser dura, sino que puede ser amorosa y contenedora. Al final, siempre es importante recordar que los niños y niñas no controlan su conducta, y están aprendiendo a hacerlo, por lo que ser una figura amorosa los aproxima a lograrlo de forma efectiva y segura.

Para lograr esto, las normas y sanciones se deben comunicar en un tono de tranquilidad, y explicarles a los niños y niñas qué fue lo que sucedió:

Pedrito, tu sabías que si no guardabas tus juguetes, no íbamos a poder ir a la plaza. Hoy no podremos ir, pero ¿qué te parece si mañana te aviso 10 minutos antes para que recuerdes ordenar tus juguetes?

Contrato Conductual

Tal como lo dice su nombre, esto es hacer un contrato con los niños. Lograr que adquieran ciertos hábitos, como lavarse los dientes, ir al baño, comer en la mesa, etc., pueden ser desafiantes, pero para eso podemos hacer un contrato.

Esto no quiere decir lo siguiente: si haces pipí solito en el baño, te doy un dulce. Esto, para el niño, significa un favor, y lo que queremos es que esta conducta se prolongue en el tiempo. 

Lo que si se recomienda es hacer lo siguiente:Pedrito, me tienes que avisar cuando quieras ir al baño, hagamos esto, por cada vez que tu me avises y vayamos al baño, te daré un sticker; si juntas 3 stickers, saldremos a la plaza.

Acá, lo que se busca, es promover que el niño se comprometa con una conducta deseada por uno, y a cambio, se le da un refuerzo. No tiene que ser un refuerzo muy grande, puede ser una galleta, ir a la plaza, ver una película, cualquier cosa. Lo importante es promover que se cumpla, para transformar esta conducta en un hábito.

Cosas que tomar en consideración: 

  • Este contrato aplica para 1 conducta: si avisó para ir al baño, pero no se comió la comida, no se puede quitar el premio. El contrato es para el baño, y debe cumplirse como tal.
  • El niño tiene derecho a su premio si cumple la conducta: independiente si en el día hizo, por ejemplo, una pataleta por alguna otra razón, si cumplió con el contrato, debe ser remunerado.
  • Hay que ayudar al niño a cumplir su conducta: uno igual puede recordarle al niño de forma amorosa sobre la conducta: Pedrito, ¿quieres ir al baño?, acuérdate del sticker!". Estamos para ayudarlos y educarlos.
  • Si no cumple con el contrato, no hay premio: Los niños se ponen tristes cuando no se les da el premio, y muchos papás y mamás ceden ante los pucheros, pero es importantísimo no ceder ante esto; sino, el contrato se rompe, y se hace mucho más difícil volver la conducta en un hábito.

Referencias:

Cardemil Ricke, A. (2014). Apego Seguro: Cómo relacionarte con tu hijo a partir de los 2 años. Ediciones B, Chile.

 

Wow! Que gran articulo, me encanto!! Saben, por aquí os dejo una página donde recomiendan juguetes por categorias de edades incluso para autismo y muchos de ellos pueden venirles muy bien sobre este tema a tratar de nuestros niños y niñas! Saludos cordiales amigos!