Foro Familiar

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Temperamento Infantil

Cada persona cuenta con un conjunto de características que se mantiene relativamente estables a lo largo de su vida; estas características distinguen a la persona del resto, ya que se relacionan con la capacidad de regulación emocional, el enfrentamiento de problemas y resolución de conflictos, entre otras más.

A esto se le llama “Temperamento” y, dentro de sus funciones, tendrá la capacidad de influir en el comportamiento social de las personas; en otras palabras, la forma de relacionarse con los otros.

El temperamento es algo que se puede visualizar desde los primeros años de vida de los niños y niñas. Aproximadamente al año de edad se puede comenzar a ver cómo los niños y niñas inhiben o aumentan la cantidad de reacciones emocionales que tienen, adquiriendo en paralelo distintas respuestas que pueden utilizar para tratar con su familia, su entorno y con ellos mismos.

El manejo de las frustraciones, las capacidades de socialización y la iniciativa personal son solo algunos de los componentes del temperamento. 

Por lo mismo, hay niños y niñas que, desde temprana edad, empiezan a mostrarse más impacientes, y tienen menores niveles de tolerancia a la frustración, lo que para los papás y mamás puede traducirse en un desafío al momento de tener que tratar con ellos.

Si bien el temperamento suele ser un rasgo más o menos estable, lo que quiere decir que puede tener pequeñas variaciones pero no cambiar radicalmente, eso no quiere decir que no se puede compensar o adecuar el ambiente para promover el mejor desarrollo de tu niño o niña.

¿Qué se puede hacer?

Estructurar el ambiente: los temperamentos más desafiantes responden bien a rutinas y pautas; esto incluye las actividades del día a día, como también los mecanismos para lidiar con emociones intensas.

Por ejemplo, cuando el niño o niña se sienta frustrado, tengan una rutina de contención establecida: cantar una canción, abrazarse, tomarse las manitos y respirar, ¡elige la que más les acomode! Al principio esto puede ser más difícil de implementar, pero a largo plazo será internalizado por el niño o niña.

No lo sobre exijas: si tu niño o niña es tímida, ¿por qué lo vas a obligar a hacerse amigo de todos? Es importante que reconozcas los límites de tu niño o niña, no lo obligues a hacer cosas que lo incomoden (social y personalmente), y sé su apoyo en estas situaciones. Puedes, por ejemplo, acompañarlo en el juego cuando conozca a otro niño; Conviértete en su pilar de apoyo.

ES INNEGABLE QUE EL TEMPERAMENTO DE LOS NIÑOS AFECTA A LAS FAMILIAS

Tratar con un niño con un “temperamento más difícil” puede ser una tarea agotadora y frustrante para las familias; es normal a veces sentirse impotente ante esto.

Conocer que existen distintos tipos de temperamento, puede ser una de las primeras formas para recuperar la confianza; saber que no eres tú, sino que tu niño tiene una forma particular de expresarse.

Trata de relacionar tu propio temperamento con el de tu niño o niña; no lo notamos, pero nosotros mismos tenemos características muy similares a nuestros pequeños: por ejemplo, puedes preguntarte ¿cómo manejas tú las frustraciones? Poder conectarte con esta experiencia te hará tener una mirada más empática respecto a lo que está experimentando tu niño o niña.