MÁS GRANDES = MÁS PATALETAS

Aproximadamente desde los 18 meses, los niños y niñas empiezan a hacer pataletas al sentirse frustrados, querer algo que no pueden tener, o simplemente por su temperamento del momento.

En general, los niñ@s desde esta edad en adelante empiezan a querer un poco más de independencia, y como adquieren más control de sus funciones motoras, quieren hacer las cosas por ellos mismos.

Si bien las pataletas no son lo más agradable del mundo, hay que recordar que es una forma que los niños y niñas utilizan para trasmitir sus emociones de pena, enojo y frustración.

¿Qué puedes hacer?

  • Cada pataleta es distinta, porque cada niño es distinto. Primero que todo, trata de darte cuenta qué es lo que quiere tu niño; quizás es hambre o sueño.
  • Si le pediste que hiciera algo, y no quiere hacerlo -por ejemplo, es momento del bañarlo y no quiere-, continúa con la actividad; si cedes, el mensaje que le transmites es “yo hago lo que quiero”.

Si está con una pataleta por algún juguete, mantén la calma, deja que se exprese unos minutos, y distráelo con otra cosa. Puedes ponerte tú a jugar con algo distinto, y de a poco se acercará a ti. Cuando se presenten muchas pataletas y mañas, hagan cosas simples, como leer un cuento, salir a caminar; hacer actividades más desafiantes puede solo frustrarlo más.

¿Y yo?, ¿que pasa si me siento agotado?

Es normal sentirse sobrepasado por las pataletas, y querer en ciertos casos ceder ante el llanto de tu niñ@, pero recuerda fijarte cuándo ceder y cuando no.

Las pataletas son una forma en que los niños y niñas tantean los límites, y si cedes ante todo, aprenderá a largo plazo una forma de comportarse que le puede traer problemas en el futuro con: sus amigos, educadoras, profesores y contigo.

Trata de alinearte con alguien con quien vivas; las pataletas no son sencillas de enfrentar, y menos solo. Intenten dividirse las veces en que tratan con su niño; quien tenga más energía positiva en ese momento mejor.

Date tiempo después para sentir tus emociones, lo que experimentaste. Puede ser cuando tu niño o niña ya esté durmiendo. Reflexiona en la situación, qué le pasó a tu niño, cómo lo enfrentaste, y reconoce tus habilidades demostradas.

Puedes escribir esto en algún cuaderno, nota de celular, lo que quieras. Cuando escribimos lo que nos pasó y cómo lo superamos, logramos conectar de forma más profunda con la experiencia.