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Planificar, organizar y guiar: Desarrollo de las funciones ejecutivas

Primero que todo: ¿qué son las funciones ejecutivas?

En la medida en que vemos a nuestros niños y niñas crecer, nos damos cuenta de que cada vez son más capaces de regular su propia conducta, pensamientos e inhibir ciertas acciones. Esto se debe al desarrollo progresivo de las funciones ejecutivas, que corresponden a aquellas funciones de alto orden, capaces de monitorear y regular la cognición y conducta durante tareas de mayor complejidad.

Las funciones ejecutivas permiten que los niños y niñas se vayan adaptando a su medio social, ya que contemplan un conjunto de habilidades como: la flexibilidad cognitiva, control inhibitorio y memoria de trabajo.

1. Flexibilidad Cognitiva

La flexibilidad cognitiva corresponde a la capacidad de poder cambia nuestras conductas para ajustarnos a una situación de forma efectiva; cuando notamos que nuestro comportamiento no nos está dando frutos, esta es la función que utilizamos para alternar nuestra conducta a una más efectiva.

En la infancia, los bebés, niños y niñas suelen repetir sus patrones conductuales, y en muchos casos, se mantienen rígidos y resistentes a cambiar su conducta; por ejemplo, cuando quieren encajar una pieza en un puzzle y esta no cabe, suelen seguir intentando sin rotar sus manos, cambiar de posición la forma, o intentar en otro lugar, independiente de que no les esté resultando.

Es importante que los niños y niñas estén expuestos a muchas opciones y soluciones posibles, ya que esto amplía el repertorio de acciones a las que pueden recurrir y potencia el desarrollo de la flexibilidad cognitiva.

También debemos modelar la conducta: hay que mostrarles, a partir de nuestras propias acciones, que existen distintas opciones a las cuales recurrir. Si tenemos un puzzle en el que nuestros niños tienen que encajar figuras, mostrémosles la forma en que nosotros rotamos las manos, cambiamos de posición las piezas, todas aquellas acciones que nos ayuden a lograr nuestra meta. Podemos narrar nuestras acciones para que nuestros niños entiendan más qué es lo que estamos haciendo.

2. Control Inhibitorio

Hay tareas y actividades que demandan muchos focos de atención: imagina que estas tratando de enhebrar una aguja; en esta instancia, dejamos de prestar atención a los sonidos que se encuentran en nuestro alrededor, y nos enfocamos en poder mantener un pulso óptimo para lograr meter el hilo en la aguja.

Logramos hacer este tipo de acciones, porque hay ciertos focos atencionales que reciben “más atención” que otros gracias al control inhibitorio. El control inhibitorio permite que nosotros podamos designar nuestra energía y atención a ciertas acciones por sobre otras, dándoles prioridad. Si tratáramos de mantener la atención en todo, lo más probable es que no lograríamos mucho.

Los niños y niñas, en un inicio, tienen muchas dificultades para controlar sus conductas: esto es completamente normal y esperado. Eso si, nuestra labor es poder potenciar que ellos puedan ponerle atención -de forma paulatina- a ciertos objetos y actividades, dándoles prioridad.

Actividades tan sencillas como: jugar al “congelado”, a imitar un personaje o animal, o tener que seguir un patrón de acciones específico, potencian que los niños y niñas tengan que controlar su conducta, seleccionar ciertas acciones e inhibir otras para poder lograr los objetivos del juego.

3. Memoria de Trabajo

Tal como podemos intuir del título, la “Memoria de Trabajo” es un tipo de memoria de corto plazo, que nos permite manipular y almacenar información por pequeños periodos de tiempo para realizar tareas y actividades específicas. 

La memoria de trabajo la utilizamos todos los días: por ejemplo en las conversaciones. Si bien no podemos recordar qué fue lo que conversamos la semana pasada con alguna persona, si tenemos certeza de que, en ese momento, estábamos codificando la información verbal, respondiendo de forma acorde a la conversación y entendíamos de qué era lo que estábamos hablando.

Para potenciar el desarrollo de la memoria de trabajo, podemos hacer distintos juegos que involucren la memoria de corto plazo, la atención visual y auditiva. Por ejemplo, podemos mirar una foto familiar o alguna imagen atractiva que le guste a nuestros niños por unos minutos, y luego tratar de describir al máximo todo lo que había en esa foto sin mirarla. 

En resumen…

El desarrollo de las funciones ejecutivas depende de la estimulación de distintas áreas del cerebro desde los primeros años de vida de los niños y niñas. Si bien las mismas funciones ejecutivas, como el control inhibitorio, pueden ser observadas en acciones cuando los niños y niñas son más grandes, requieren que las distintas partes del cerebro se acoplen y actúen en conjunto para lograrlo.

Trabajar y estimular a los bebés, niños y niñas en la primera infancia es fundamental, ya que en el futuro, lo que ellos hayan desarrollado en esta primera etapa, repercutirá en sus capacidades para resolver problemas, controlar su conducta y adaptarse de forma óptima a su ambiente.

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Sintiendo, socializando y aprendiendo: Desarrollo Socioemocional.

Nuestros estados emocionales

La forma en que nos relacionamos con el resto de las personas, en que afrontamos desafíos, la consolidación de nuestra identidad y muchas otras cosas más, se interrelacionan con nuestro estado socioemocional.

Cada experiencia que vivimos nos genera una gama de emociones distintas que influyen en nuestra forma de comportarnos: por ejemplo, cuando escuchamos una historia triste sentimos pena y empatía, cuando vivimos una experiencia agradable gozamos con el resto.

Si bien nacemos con un amplio repertorio de emociones, tenemos que ir aprendiendo a reconocer y tratar con estas; nadie nace sabiendo cómo comportarse, pero si estamos cableados para aprender.

Cuando un bebé nace, instintivamente lo primero que hace es llorar; esta es una de las emociones más primitivas que tenemos los seres humanos, y es un llamado para que otra persona pueda acompañar, consolar y regular el estado emocional del bebé.

En la medida en que uno regula el estado emocional del bebé, es que ellos pueden aprender de a poco a regularse solitos.

Los primeros 3 meses

Tal como mencionábamos anteriormente, durante los primeros meses de vida los bebés responden de forma “exagerada” a los estímulos del medio: si algo les disgusta o molesta, lloran inmediatamente, y si algo les gusta, sonríen o se expresan por medio del cuerpo. Esto les permite mostrarle al resto de las personas su tono emocional, y así comunicar lo que están sintiendo.

Esta es una forma para interactuar con las demás personas: tal como nosotros hablamos, los bebés utilizan sus estados emocionales para expresar qué es lo que les ocurre.

Las caras

Desde los 6 meses en adelante, y gracias a un aumento en sus capacidades visuales, los bebés pueden reconocer las expresiones faciales del resto y tienen la capacidad de imitarlas.

La imitación es una habilidad esencial para socializar con el resto: imagina la siguiente situación: ¿te ha pasado que tu bebé te sonríe cuando le estas hablando de forma amorosa y tierna? En esta interacción, como tu estas con un tono, sonrisa y cara de felicidad, tu bebé se sintoniza y e “imita tu estado emocional”.

Objeto o persona extraña

Alrededor del año, cuando los niños y niñas ven un objeto o una persona extraña, miran a su figura cuidadora -mamá, papá, abuelo, etc.– para cerciorarse de si es o no seguro. Cuando los niños hacen esto, están esperando que uno les brinde y exprese que se encuentran protegidos para explorar con tranquilidad: en la medida en que uno pueda acompañarlos y asegurarles que todo estará bien, podrán desarrollar una mayor seguridad en sí mismos.

Permitir que los niños y niñas exploren es parte de su desarrollo socioemocional: requiere que ellos se expongan a distintas experiencias donde uno pueda retroalimentarlos con comentarios y gestos para incitarlos a desarrollar su propia iniciativa.

Hay niños y niñas que tienen más dificultad para explorar y alejarse de uno: esto se puede deber a muchas cosas. Por ejemplo, puede ser por el temperamento del niño. El temperamento es una cualidad innata, que no cambia mucho a lo largo del ciclo vital. Si nuestros niños son más tímidos, lo más probable es que les cueste más explorar. Hay que tener paciencia y reconocer el temperamento de nuestros niños y niñas para saber hasta qué punto  exigirles y acompañarlos cuando sea necesario.

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En contrante movimiento: Desarrollo Motor

Hitos del Desarrollo Motor

Los bebés se están moviendo desde que se encuentran en el vientre; pegan patadas y en algunas ocaciones cambian de posición. El movimiento es parte de todos los seres humanos, y entender cómo potenciar esto es fundamental, ya que en la medida que nos movemos, aprendemos cosas como: la profundidad de los objetos, las dimensiones, el espacio en el que nos encontramos, cómo controlar nuestras acciones, entre muchas otras cosas más.

Eso si, dependiendo de la edad que tengan nuestros bebés, niños y niñas, es que lograremos observar distintos hitos respectivos al desarrollo motor.

A rodar! 

Entre los 0-6 meses, y en la medida en que los bebés empiezan a tener más fuerza en sus brazos y cuello, comienzan a realizar movimientos con sus brazos de un lado al otro. Esto puede llevar a que tu bebé, sin querer, ruede hacia uno de los lados.

Rodar es importante porque es la primera habilidad de movimiento transicional que desarrollan los bebés; esto quiere decir que es la primera vez que son capaces de moverse solos de un lado a otro.

Este es el inicio para que los bebés exploren su mundo!

¿Cuáles son los beneficios de rodar?

Rodar les permite:

  • Aprender a usar ambas piernas y brazos.
  • Desarrollar fuerza en su cuello, cabeza y brazos, necesarios para poder gatear.
  • Desarrollar coordinación motora.
  • Estar atentos al entorno.
  • Desarrollar un sistema sensorial.

¿Cómo podemos estimular que nuestros bebés rueden?

Pon juguetes a los costados de tu bebé e invítalo a alcanzarlos; en la medida en que haga este tipo de fuerza, se promoverá que los bebés hagan el acto de rodar.

Desde los 3-4 meses, y cuando el bebé este boca arriba -de espalda- gentilmente mueve una de las piernas hacia el otro lado: por ejemplo, cruza la pierna izquierda del bebé sobre la derecha. Puedes también mover su brazo al otro lado -en el caso de que no lo haga solo-; esto le enseñará el mecanismo para rodar.

Nunca dejes a tu bebé solo en esta actividad, y trata de hacerlo en el piso o tener almohadas que detengan su movimiento para evitar que se caiga.

A gatear!

Aproximadamente a los 9 meses, los bebés comienzan la gran experiencia de gatear. Acá es cuando son capaces de explorar solitos el medio que los rodea al tener la fuerza suficiente para sostenerse y equilibrarse entre sus brazos, manos, piernas y hombros.

Gatear es la primera forma de independencia que adquiere tu bebé, ya que deja de necesitar de un otro para moverse y llegar a distintos lugares.

Gatear trabaja la coordinación, el reconocimiento visual y la percepción viso-espacial. También fomenta las habilidades de resolución de problema, ya que les entrega a los bebés la sensación de responsabilidad ante sus acciones.

¿Qué puedo hacer para estimular el gateo y potenciar el movimiento?

Poner distintos objetos alrededor de tu bebé para que este trate de alcanzarlos; pueden ser objetos que se muevan, como por ejemplo pelotas. Puedes poner los objetos a una cierta distancia con tu bebé e incitarlo a que lo alcance. Cuando ya tenga más dominado el gateo, puedes poner cojines y mantas para crear caminos con “obstáculos”; esto potenciará que tu bebé trabaje y domine el control de su cuerpo y movimientos.

¡¡¡Cosas que evitar!!!

  • Los caminadores/ andadores: estos limitan la capacidad de movimiento de tu bebé.
  • Mantener a tu bebé mucho rato sentado.
  • Forzar a tu bebé a gatear y caminar; recuerda que cada niño y niña es distinto y vive su propio proceso de desarrollo. Incítalo a moverse, pero no lo obligues o sobre-exijas.

Emociones y nuestro cuerpo

Desde temprana edad y en la medida en que crecen, el cuerpo es una fuente para descargar las emociones que sienten; tomando en cuenta que todavía no manejan completamente el lenguaje, el cuerpo es su principal medio para informarle al resto cómo se sientes, qué es lo que les gusta o desagrada, y cuándo necesitan algo.

Cuando un niño o niña está desmotivado, tiene movimientos más lentos, y no comparte la mirada con el resto, está expresándole a las personas el estado afectivo en el que se encuentra. Es importante poder notar los patrones y cambios en la acción y comportamiento de tu niño o niña para poder leer bien lo que necesita.

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Hablando aprendo: El Desarrollo del Lenguaje

Adquiriendo lenguaje

La adquisición del lenguaje es uno de los procesos más naturales que caracterizan al ser humano; hoy en día, podemos ver cómo alrededor del mundo existen cientos de idiomas distintos que permiten que las personas se comuniquen entre sí.

Poder hablar y comunicarnos con otras personas, es una habilidad que se desarrolla desde los primeros momentos de vida. Los bebés, desde el nacimiento, comienzan a ser capaces de reconocer y distinguir ciertos sonidos de otros: perciben las entonaciones, los cambios de voz, y los sonidos que componen las palabras. 

En la medida en que exponemos a los bebés a más y más palabras, es que les brindamos la oportunidad de distinguir su uso y poder aplicarlo en el futuro.

¡Ojo! No todo es verbal

Recordemos que el lenguaje puede ser verba y no verbal: el verbal se relaciona con las palabras y signos, mientras que el no verbal tiene que ver con lo corporal y gestual. Ya que los bebés comienzan a registrar patrones y sonidos desde los primeros momentos de vida, también son capaces de asociar dichos sonidos con las expresiones faciales, los gestos corporales y el estado físico de la persona.

Los bebés se dan cuenta de nuestro estado casi instantáneamente, por lo que es casi imposible engañarlos sobre cómo nos sentimos.

Por lo mismo, es importante que nuestro estado corporal y emocional esté en sintonía con las palabras que le expresamos a nuestro bebé: cuando estamos sintonizados, los bebés pueden procesar de forma más sencilla qué es lo que les queremos trasmitir.

Imagina 2 situaciones: (1) una persona que te dice “estoy feliz” pero tiene cara enojada, y (2) una persona que te dice “estoy feliz” y tiene cara alegre: ¿cuál es más fácil de entender?

¿La televisión sirve para promover el lenguaje?

¡NO! Las personas aprenden su lengua materna y otros idiomas a partir de la interacción con otra persona, ya que hay que entender cómo se utilizan las palabras en los distintos contextos. A esto se les llama “Instancias Relacionales”, y son fundamentales para el desarrollo del lenguaje, por eso es tan importante hablarles a los bebés. El lenguaje y la comunicación no es solamente aprender a hablar, sino también entender los modos comunicacionales, los turnos en el habla, el uso de las expresiones, entre muchas otras cosas más.

Cuando exponemos a los bebés, niños y niñas a la televisión, no estamos promoviendo que desarrolle el lenguaje: si bien la televisión puede ser entretenida o un distractor sencillo para los niños y niñas, no debe ser utilizado para promover el desarrollo del lenguaje.

Entienden más de lo que dicen

Los bebés, niños y niñas comienzan a manejar y utilizar palabras aproximadamente desde los 14 meses; si bien la cantidad de palabras que utilizan pueden ser acotadas, eso no quiere decir que no entiendan el resto de las palabras. Es más, los bebés, niños y niñas entienden mucho más de lo que pueden decir, por lo que a veces llega a ser frustrante para ellos el hecho de que nos los entiendan.

Tener paciencia con nuestros niños y niñas es fundamental al momento en que se expresan, ya que esto los animará o afectará para expresar lo que les ocurre en el futuro.

Hay familias que apoyan el lenguaje verbal junto con el de señas, para ampliar las herramientas lingüísticas y la posibilidad de expresar sus puntos de vista. Si esto te acomoda a ti y a tu familia, podrían complementar algunas palabras con señas.

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Más que Mudar: Actividades durante la muda.

La muda es una instancia cotidiana por la que deben pasar todos los padres, madres y cualquier figura cuidadora de bebés, niños y niñas.

En general, uno realiza esta actividad de forma automática y rápida para poder volver a las actividades diarias. Pero lo que algunos no saben es que podemos aprovechar esta instancia para potenciar el desarrollo sensorial, cognitivo, de lenguaje y socioemocional de nuestros bebés, niños y niñas.

La cercanía de nuestros cuerpos, el contacto visual y la delicadeza con la que mudamos a nuestro bebé, pueden ser fácilmente aprovechados para promover que esta instancia sea entretenida y útil para su desarrollo.

Solo necesitamos imaginación y amor.

Antes de mudar

Ten preparado un sector donde puedas mudar a tu bebé; puede ser sobre una cama, en un mudador, en la alfombra, etc. Pon una toalla debajo de tu bebé para hacerlo más cómodo.

Puedes tener distintos objetos para entretenerlo y llamar su atención, como frascos con legumbres, cascabeles, cualquier objeto que dentro de un frasco haría algún ruidos al moverlo.

Mientras estés mudando a tu bebé con nuestros productos Nateen, Bambo o Ecoboom, pueden poner estos frascos a los costados de tu bebé, a la altura de su rostro. Muévelos y haz que suenen, esto llamará su atención y promoverá que se voltee, aportando así al desarrollo cognitivo y motor.

Cuando notes que tu bebé le está prestando atención al frasco, muévelo y cámbialo de posición; puedes pasar de un lado al otro. Así, tu bebé puede practicar su capacidad para mantener la atención en un objeto.

También puedes tomar una cuerda que esté en tu casa y colgarle pedazos de tela, cascabeles, peluches, cintas, lo que tu quieras. Durante la muda o luego de mudarlo, mantenlo tendido boca arriba, y muéstrale esta cuerda con objetos colgando; acércala a su guatita y brazos y motívalo para que se estire a tocar y agarrarlos. Puedes alentar a tu bebé diciéndole “Dale! Tu puedes” “Estírate! Lo alcanzarás!”

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